Martín Seijo - en representación de la Compañía de Funciones Patrióticas.
Ciudad de Buenos Aires. 8/03/1977.
PROYECTO GRUPAL

Compañía de Funciones Patrióticas.
Martín Seijo. Performer, actor, dramaturgo y director. Licenciado en Ciencias de la Comunicación Social (UBA), con orientación en Procesos Educativos. Integra el staff de Alternativa Teatral (Archivo histórico de artes escénicas). Maestrando en Teatro y Artes Performáticas en la UNA. Desde 2008, dirige la Compañía de Funciones Patrióticas, grupo estable que lleva estrenados más de veinte espectáculos de teatro y performance, presentándose en diversos circuitos teatrales y de arte contemporáneo. Integrantes: María Fernández Lorea, Julieta Gibelli, Laura Lina, Ezequiel Lozano, Daniel Miranda, Felipe Rubio, Martín Seijo y Martín Urruty.


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A. ¿QUÉ?
La propuesta consiste en completar el eje cívico de la Ciudad emplazando un monumento que trate sobre la desaparición forzada de personas, cuyo funcionamiento requiera de la participación activa de quienes lo visiten.

B. ¿POR QUÉ?
La propuesta es representativa de la historia nacional, pero evita circunscribirse a lo ocurrido durante la última dictadura. Su emplazamiento en el eje cívico debe servir para recordar a los ciudadanos que el Estado siempre puede cometer delitos de lesa humanidad, tanto bajo un gobierno de facto como bajo uno democrático. En otras palabras, el Estado tiene el monopolio del terrorismo de Estado. El monumento proyectado recuperará formas y procedimientos de prácticas artísticas-políticas como El Siluetazo (1983), constituyéndose en un homenaje a dichas experiencias emblemáticas pero también en un llamado a continuar renovando su legado en el campo cultural. Como bien señala Ana Longoni: “Las siluetas persisten como un recurso consabido, reconocible, un código compartido para denunciar la existencia de los treinta mil desaparecidos, pero también una huella que se resignifica con la denuncia de nuevas víctimas de la impunidad, la persistencia de la represión, las nuevas formas de la desaparición a lo largo de la últimas décadas”. La propuesta se vincula a la idea de contramonumento, dado que se distancia de la mera idea conmemorativa y plantea una dinámica de intercambio y de desplazamiento entre la idea cristalizada de monumento y los sujetos que lo van configurando desde su propio accionar.

C. ¿CÓMO SERÍA?
En el parque que se ubique detrás de la Casa Rosada, se distribuirán sobre sus senderos distintas siluetas espejadas que por la noche se iluminarán en todo su contorno gracias al uso de sensores de movimiento. La silueta es la presencia de una ausencia que interpela a los transeúntes. En palabras de Eduardo Grüner, es un intento de representación no simplemente de lo ausente sino de “lo intencionalmente ausentado, lo hecho desaparecer”. El uso del espejo (utilizado en acciones como Vete y Vete del grupo Arde!, 2002) permite llenar ese contorno vacío con la imagen del visitante, quien se ve doblemente interpelado por los desaparecidos y por sí mismo como víctima potencial de ese delito. En línea con El Siluetazo, donde el manifestante prestaba su figura para dibujar la silueta, en este proyecto el visitante pone su cuerpo en posición para activar la obra, lo cual conlleva un acto simbólico corpóreo de significativa emotividad.